Primero deciros que soy auxiliar de enfermería en una residencia de ancianos, lo que desgraciadamente en este trabajo se ven muchas muertes…

Cuando uno se va, deja retazos en ese sitio que a lo mejor ha querido o simplemente le ha tocado estar por obligación, siempre al entrar allí nos daremos cuenta de que ya falta algo, da igual que pases meses incluso años, el o ella ya no estará allí, no estará esa sonrisa cómplice, no estará ese abrazo, ni estará ese sentimiento compartido entre cigarro y miradas de desierto, todo eso no estará, simplemente estará su vacío, un vacío que nadie llegara a ocupar, porque todos somos especiales, todos tenemos un don, todos estamos aquí para algo, pero solo nos damos cuenta, cuando falla, cuando no esta, cuando solo queda el recuerdo de la fragancia.

A lo mejor es un triste adiós o a lo mejor es una dulce despedida, sea lo que sea el mundo a veces es injusto.